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viernes, 15 de julio de 2016

Epílogo: ¡Pillada Bohemia de Javier!


El apartamento de Torrevieja, estaba situado a escasos metros frente a la playa. Mi habitación tenía una ventana sobre el escritorio, donde veía a los cómicos Bohemios disfrutar del agua, del sol y de las canciones de Chari. Abrí la ventana, y me senté en la silla y observé sus pequeños rostros que no paraban de sonreír. Estuve así varios minutos reflexionando, mirándoles, disfrutando de aquel momento. Al mismo tiempo, una pequeña brisa marina me golpeaba la cara, coordinado con el sonido dulce de las olas del mar, y del palmoteo de los actores, al ritmo de una canción que no lograba entender. Mientras, mis manos poco a poco se deslizaban a las teclas del ordenador del escritorio. Y así, con aquella banda sonora de aire, olas y canciones, comencé a escribir lo siguiente:

“Pues si, la temporada del Grupo de Teatro Bohemios se ha acabado. Los “Trastornaos” se bajan de los escenarios hasta septiembre, o... hasta que les ofrezcan algo que merezca la pena volver. Pero antes, debemos hacer unas últimas menciones. Porque parece que la comedia es muy fácil de conseguir, sin embargo, hacer reír es lo más complicado que puedes hacer. Y además, si no tienes unos actores que respondan, no haces nada. Este año, Manuel Mondejar, ha hecho “el papel de su vida”, y merece que se reconozca ahora su esfuerzo. Ha tenido mucho mérito enfrentarse al papel de Fred, y saber defenderlo como lo ha hecho. Más aún, si añadimos una de las crisis más importantes (ha nivel interpretativo), que tuvo a principios de año. Sin embargo, poco a poco, con trabajo continuo y el apoyo de todo el grupo, Manuel consiguió incluso sorprenderse de sí mismo. O el papel de Esther Lozano, interpretando a la taxista Camila. Aún nos seguimos preguntando como ha sido capaz de aprenderse todas esas cifras en tan poco tiempo. Además, se debe mencionar, que este año Esther, ha cambiado totalmente su registro interpretativo. Aquí ya no ha interpretado a la típica “mujer mona”, sino que ha construido un personaje de armas tomar, demostrando que es una magnífica actriz. Un papel, que a pesar de serle al principio un tanto incómodo, fue haciéndolo suyo, hasta llegar a una sorprendente K-1000-A. ¿Y Paco Alberola? Un papel que al principio no encajaba con su personalidad, pero al igual que Esther, ha sabido hacerlo suyo. Le ha ido incluyendo diversos matices interpretativos, y al final construyó un Señor Blanco, que ahora ya no podemos pensar en otro actor que no sea él. Aquí Paco, también ha demostrado ser un actor muy polifacético, ya que su manera asustadiza de actuar, en contraposición con los exagerados ataques de pánico, arrancaba las risas de cada espectador. Aunque, una de las sorpresas, ha sido la de Prado Rubio, al interpretar a María. Prado se incorporó el año pasado, y nunca antes había actuado. Pero la “Fe” que pusieron todos en ella, fue tan grande que ha sacado a la María que lleva dentro. Una María que caracterizada, y maquillada apropiadamente, se ha sentido tan segura que para el grupo ha sido una de las revelaciones de la temporada. También merece ser reconocido el trabajo de Pi Modroño interpretando a Lilí, y además dirigiendo la obra desde dentro, confiando sus ojos y su buen hacer a Javier López Velasco, que ha ejercido de ayudante de dirección, y además se ha encargado de la luz y el sonido. Pero el mérito de Pi, reside en haber captado la esencia de un personaje muy carismático, y haberlo hecho suyo de manera sublime con cada frase, gesto y entonación. Además, este papel, la ha salvado literalmente la vida. Si Lilí, no hubiera sido escrito, ni creado por el autor, y si Pi, no se hubiera enamorado de ese personaje desde su primera aparición, no hubiéramos podido ver a una Pi brillar como nunca la ha visto el Grupo, en todos sus años desde que ella entró. O José González, que pese a tener cierto reparo a interpretar a Otto, en un principio, y tener alguna que otra crisis interpretativa, consiguió, con trabajo continuo y con horas, y horas de estudio, un papel tan gracioso como el de los demás. Porque cada uno le debe de dar un toque personal a su personaje, y José, con Otto, lo ha hecho, defendiéndolo con muy buenos resultados. Y finalmente, pese a su escaso papel, Chari Domínguez ha interpretado a una Ayudante del Doctor muy convincente, con los toques tan peculiares que Pi quería que tuviese. Sin embargo, este pequeño papel, también tiene su mérito. Los papeles pequeños también son grandes, porque forma parte del todo de la obra. Este personaje, es un secundario, pero tan importante como cualquier otro, ya que gracias a estos intérpretes, apoyan y ayudan al resto a brillar con luz propia. Además, la Ayudante del Doctor, es un personaje clave en la obra, se diga lo que se diga, porque es el nexo de unión de todos los momentos importantes de la obra. Es un personaje que cuando aparece, cose cada cuadro de la escena, y es el que hace avanzar la obra hasta el final. Y también tiene su mérito, que pese al ajetreo de un lado y para otro que ha tenido, con sus estudios de por medio, y demás asuntos extra, haya terminado por aprenderse de memoria la obra. Y eso, también ha tenido su recompensa, llegando a ejercer también como regidora, ya que sabía en cada momento qué hacía quién, y qué decía quién. Y a modo de cierre, mencionar a las otras dos regidoras, María José Lara (La Pepa) y Gemma Hernández, que además, han ejercido de attrezzistas, construyendo un mundo apropiado, para ubicar la obra temporalmente, y haciéndoles sentir a gusto a los actores, que se encontraba como en su casa, paseando por cada línea, abriendo y cerrando la ventana, bebiendo agua, colocando los libros, o jugando al Monopoly. Así pues, en la obra “Trastornaos”, se ha respirado un ambiente muy familiar, que esperemos se vuelva a repetir”.

Cuando terminé de escribir, ya estaba anocheciendo. El cielo se encontraba naranja, y el Sol se escondía tras el mar. Salí del apartamento y me uní a ellos. Estaban todos sentados en la arena, mirando el atardecer. Me fui acercando a ellos, andando despacito y con las manos en los bolsillos, relajándome en cada paso. Sin embargo, Javier, dio un salto (no pude hacerle una ¡Pillada Bohemia! porque me pilló desprevenido), se levantó de la arena y se arrancó cantando: “¡Ay menéalo! ¡Ay menéalo! ¡Ay menéalo!”. Automáticamente, Chari ya sabía que era la canción de “La Ensala”, del grupo Los Salaos, la siguió y terminaron haciendo un círculo entre todos ellos, y comenzaron a tocar las palmas y a bailar. Me quedé, desde la distancia, mirando a Javier unos instantes, y vi como disfrutaba viendo a cada uno de sus compañeros reír, y pasárselo bien. Reflexioné, y lo comprendí todo. Preparé la cámara, y mientras miraba por el visor, no le vi en cuadro. En aquel momento, bajé poco a poco la cámara, y me reí. Todos me miraban sonriendo. Y aquella imagen, sin duda, fue la última ¡Pillada Bohemia! ¡La mía propia! Pero esa imagen… no la publico. Esa… nos la quedamos para nosotros.


FIN.

¡Pilladas Bohemias!
escrito por Javier López Velasco


Lovelas Films.
2016







viernes, 1 de julio de 2016

¡Pillada Bohemia de Pi!


Se acabaron los ensayos del Grupo de Teatro Bohemios. Ya habían hecho la última función de esta temporada, y un buen descansito de ¡Pilladas Bohemias! no me vendría mal. Pero antes, les escribí un whatsapp muy emotivo despidiéndome de ellos, y deseándoles que pasaran un feliz verano. Casi todos comenzaron a escribir en el momento, y me contestaron muy emocionados. Sin embargo, la única que no me contestó en el momento, fue Pi Modroño, la directora. Pero estaba en línea y pude leer arriba en letras verdes: “Pi está escribiendo”. Esperé unos segundos, pero como seguía escribiendo, decidí seguir adelante con mi viaje. Saqué el coche del garaje, lo lavé, y empecé a cargar la baca del coche y el maletero para mi viaje a las playas de Torrevieja. Volví a mirar el móvil, y… “Pi está escribiendo”. ¿Qué me estaría escribiendo tanto tiempo? Algo emotivo, seguro. A esta, cuando le da la vena poética, vamos, ni Antonio Gala. Salí de Ciudad Real temprano para no pillar atasco. Mi tomtom, me iba indicando por la ruta más rápida, y en pocas horas pude alcanzar Molina de Segura. Miré otra vez el whatsapp, y… “Pi está escribiendo”. ¿Todavía? Pensé. En fin. Todo iba según lo planeado, hasta que al entrar a Murcia, mi móvil recibió un whatsapp. Era un whatsapp de  Pi, por fin. Lo abrí, y me asombré al ver “tres caritas sonrientes con gotas en los ojos”. ¿Tres horas y media para escribir eso? ¡A una hora por carita! Dejé el móvil, pero nada más dejarlo, comenzó a sonar y a sonar, muy insistentemente. Paré en una gasolinera y contesté. ¡Maldita la hora a la que contesté! Era Pi Modroño. “Hola Pi ¿qué tal?” dije. “Te llamo, porque escribo muy lento por whatsapp”, me respondió Pi. “¿Ah, si? No me había fijado”, le dije. “¿Dónde estás?” me pregunta. “Pues voy camino de Torrevieja, a pasar el verano”, respondo. “¿Ah? Muy bonito. O sea ¿que haces Pilladas Bohemias a todos los actores, y cuando, por regla de tres simple, toca la mía, vas y te largas? ¡Pues no!”. En ese “¡Pues no!” me imaginé que había cruzado los brazos enfadada, y que el móvil se le había quedado pegado a la oreja. En fin. Para resumir, le dije que como ya no había más actuaciones, ya no había más ensayos, y por lo tanto, ya no habría más ¡Pilladas Bohemias! Ella no conforme con eso, me dijo que iba a llamar a todos los actores y técnicos, para hacer un último ensayo a lo grande, y poder hacer su ¡Pillada Bohemia! Cuando colgamos, malhumorado, tuve que conducir otra vez hacía Ciudad Real. Si, si, señores lectores, cuando ya estaba tan cerca de la playita, la mismísima directora del Grupo de Teatro Bohemios, me hizo dar la vuelta si o si. Por sus… Bueno. Pero claro, salí temprano para no pillar atasco y ahora el atasco me encontró a mi. ¡¡¡Siete horas retenido dentro del coche, y la “Llamada Perdida” de Pi, número 69 hacía entrada en mi móvil!!! Je, je, je, pensé en el 69, y no pude evitar soltar una pequeña carcajada, je, je, je. Estaba ya muy nervioso por aquella retención que no acababa nunca. Y finalmente decidí tomar las riendas de la situación, y salí del coche. Me eché el coche a los hombros, y salí de allí andando como pude para Ciudad Real. Después, paré en una gasolinera, bebí agua, y seguí adelante. A las pocas horas llegué al Centro de Adultos Antonio Gala y dejé el coche por allí cerca. Entré al Salón de Actos y vi que ya estaban desmontándolo. Pi Modroño me llamaba desde el Aula contigua. Y allí estaban todos, salidos todos de sus papeles, y quejándose por todo. José ya se había bajado de la silla, Manolo tenía las manos en los bolsillos, Prado ya no estaba Yacente, Paco se había quitado su Peluca Multicolor, Esther ya tenía los brazos en su sitio, Chari ya no estaba con el whatsapp, se había quedado sin batería en el móvil y ahora jugaba al yo-yo, La Pepa estaba ya recuperada de su resaca, y Gemma ya había salido de entre los rizos. Y mientras Pi, allí de pie posando, para que le hiciera una ¡Pillada Bohemia! Y entonces yo le dije que si posaba ya no sería una Pillada. Así pues, miré a todos, y me vino una gran idea a mi mente. Y le dije a Pi, que me negaría a hacer su Pillada, hasta que no me pagara la gasolina del coche que había gastado en el viaje de ida y vuelta. Su respuesta fue “¿Peeero quééé?” Fue ahí cuando hice la fotografía que adjunto a continuación. Ese dinero, le dije, correspondía que me lo reembolsara el Grupo, ya que habían sido ellos los que me había hecho venir a propósito. Así pues, sacaron el dinero de la recaudación que habían ganado de todas las actuaciones de la temporada, y en lugar de quedárselo ellos para sus cosas, les obligué a que me lo dieran a mí. Tras unos cuantos insultos y cambios de impresiones, me empecé a reír, y les dije que era broma. Mi gran idea, les dije, era que con ese dinero, lo que tendríamos que hacer, es irnos todos a pasar el verano a Torrevieja. Unas merecidas vacaciones para todos, era lo más apropiado. Se pusieron muy contentos, y se subieron todos en mi coche. No sé ahora mismo cómo lo hicieron ¿eh?, pero todos estaban dentro del coche en menos de 3 segundos. Alucinante. El camino hacía Torrevieja comenzó a nublarse un poco. Pero Javier, el técnico de luces le dio a un botón y salió el Sol. Manolo dijo: “¿Alguien quiere un dónut?”. José alzó la voz muy alto, y dijo que él si. Paco también quería uno, pero sin moho. A Prado le entraron los sudores, le entró un ataque de catalepsia y se desmayó. Esther la abanicaba sin abanico, movía los brazos muy, muy rápido. La Pepa se sentía un poco mareada, y abrió La Ventana. Gemma quería un dónut, pero que no tuvieran pelo. Pi estuvo todo el rato repitiendo “¿Por aquí no hemos pasado antes? ¿Por aquí no hemos pasado antes? ¿Por aquí no hemos pasado antes?”. Menos mal, que Chari empezó a cantar su típico repertorio flamenco, y todos empezamos a cantar muy alegres “María de la O”, incluyendo, a mitad de la canción, el ya mítico… “Paco ¿qué ha pasao?”.

Pi y su ¿Peeero quééé?

viernes, 17 de junio de 2016

¡Pillada Bohemia de La Pepa y Gemma!


Era día de ensayo para el Grupo de Teatro Bohemios, y me dispuse a ir al Centro de Adultos Antonio Gala. Esta vez quería sorprenderles de verdad y hacer una ¡Pillada Bohemia! de las buenas. No se oía nada conforme me acercaba al Centro, y pensé que aún seguirían ensayando por whatsapp. Pero entré, y no había nadie en el Salón de Actos. Escuché unos ronquidos que provenían del Aula de al lado, y abrí la puerta. Los ronquidos, provenían de una gran mata de pelo rizado que estaba durmiendo sobre una mesa. Entre sueños, decía algo cómo “…la ventana… que se cae la ventana…”. Primero hice la foto que adjunto abajo, y después intenté despertarla. Se removió un poco, sacó la cabeza poco a poco de entre los pelos rizados, como cuál caracol, y vi que era Pepa, más conocida como La Pepa. Con voz adormilada me contó que ya habían terminado los ensayos, y que no se lo habían dicho. Y que les pareció raro, que llegaran las primeras. ¿Las primeras? ¿Por qué hablaba en plural? Me dijo, que aún le continuaba la resaca de la fiesta final que tuvieron, y que Gemma iba acompañarla a su casa, pero se perdió, me dijo La Pepa, mientras volvía a esconder la cabeza entre sus rizos. “Bueno, estoy perdida en parte” dijo la voz de Gemma con eco en algún lugar lejano. Asombrado, miré por todos lados, y Gemma no estaba por ningúna parte. “¿Esa voz es de Gemma?” le pregunté a La Pepa. “Si, está perdida ahí dentro. Se la oye, pero no sé donde está”, contestó ella. ¿Ahí dentro, en el Salón de Actos? me pregunté. Pero la voz de Gemma, volvió a hablar, “¿Sabes que pasa? Pues que el día de la fiesta, acompañé a La Pepa a su casa, y en mitad del camino, tropezamos las dos, y me caí aquí dentro”. “Pero ¿dentro? ¿dónde?” pregunté asombrado. “¡Jo! ¡Pues aquí dentro! Dentro de la cabeza de La Pepa. Entre sus rizos. Es que no sé salir. Por favor, dadme un mechero o algo”. “¡No, que me quemas!” dijo La Pepa con voz muy adormilada. “¡Tu calla! Por favor, búscame un mechero, o unas tijeras. Es que sino, no veo la manera de salir de aquí”, replicó Gemma. Poco a poco, y entre los ronquidos de La Pepa, que volvían a retumbar otra vez, me fui retirando, caminando hacía atrás con mucho cuidado, y con mucho miedo, de que La Pepa me engullera en su mata de pelo rizada. Gemma, seguía hablando, pero yo, ya no la podía escuchar. Salí a la calle, me alejé del Centro de Adultos Antonio Gala, y mientras caminaba calle arriba, pensé: Si no hay actuaciones, no hay ensayos. Y si no hay ensayos, ya no hay más “pilladas”. Así pues, con ésta, se dan por finalizadas las ¡Pilladas Bohemias! Ha sido un placer haber compartido estos momentos con todos ustedes. Espero que les hayan gustado, se lo hayan pasado bien, y que nos volvamos a ver pronto. Que tengan unas felices vacaciones, y... ¡cuidado con los paparazzis!

La Pepa y su Mata de Pelo Rizado.






jueves, 9 de junio de 2016

¡Pillada Bohemia de Chari!


Tras la falsa alarma de “osos” en el Centro de Adultos Antonio Gala, los funcionarios del zoológico, tuvieron que recoger las redes y volver por donde habían venido. Así fue como terminó la última aventura del Grupo de Teatro Bohemios. Yo pasé unos días sin levantar cabeza, y entre ratos en la cama, y ratos con los pies en remojo, mojo, mojo, estuve a base de tranquilizantes, pero antes, antes, porque hoy, hoy estoy mucho mejor. Decidí dar un paseo por el parque. Realmente todo era muy relajante: los pájaros cantaban, la brisa me daba en la cara… todo era tranquilidad ¡hasta que me sonó el maldito móvil! Pi Modroño al otro lado: “Oye, que voy a llegar tarde, tengo un lío de aúpa. Id ensayando sin mi… si podéis”. Asombrado, pregunté: “¿Pi?”. Y ella contestó: “¡¡¡3,1416!!!... ¿ein?... ¡Ah, que eres el de las pilladas bohemias! Perdona, me he confundido, no quería llamarte a ti”. Y me cuelga. Sin embargo, la curiosidad pudo conmigo, y fui corriendo al Centro de Adultos, a ver que estaba ocurriendo. Me olía a una nueva ¡Pillada Bohemia! Normalmente en otras ocasiones, las voces de los Bohemios, ya se les oía desde la esquina, pero ahora no se escuchaba nada, bueno, si, se oían unos pájaros. Pensé en la película de Alfred Hitchcock, me dio miedo, y entré al hall con cuidado, subí las escaleras, pasé junto a La Prado Yacente, volví a pensar en Alfred Hitchcock y el Norman Bates de “Psicosis”. En esta ocasión La Prado Yacente tenía un ojo abierto, que miraba a su brazo derecho caído, en cuya mano tenía un móvil y estaba ¡con el whatsapp! No entendía nada, y me acerqué a la puerta del Salón de Actos. ¡Se oían pájaros cantando! ¿Y… la canción de Los Pajaritos de María José y su Acordeón? Entre y vi algo único, todos estaban en silencio, con los móviles en la mano, y la canción de fondo sonando. Al parecer, como Pi iba a llegar tarde, y no se podían permitir perder ensayos, a Chari Domínguez, la benjamina del grupo, se le ocurrió que el ensayo de aquella tarde, fuera por whatsapp. De ahí, que se escucharan los pajaritos del sonido de los whatsapps. Y Javier, el técnico de sonido, aprovechó y puso la conocida canción. José estaba bailando subido en la silla, de pie con el móvil en la mano y con el brazo levantado hacía el techo, al parecer no tenía buena cobertura, y le dijo a Chari que la sustituyera en su papel, ya que él, no podía encontrar el satélite. Así que Chari, para interpretar bien el papel de José, se subió a la mesa, y se sentó en ella. A la derecha vi a Paco, también bailando, con su peluca multicolor, que resplandecía impoluta, luego me enteré que se la había lavado con champú para bebés. Por otro lado, estaba Esther con los brazos aún dislocados. Esther no podía hacer los gestos con los brazos. Ella, intentaba bailar sentada en una silla sin zapatos (sin zapatos Esther, no la silla. Las sillas no usan zapatos), con el móvil en el suelo, y usando los dedos de los pies para escribir los whatsapp al Grupo que se había creado. Y Manolo, algo extraño, sentado a la mesa con el móvil sobre ella, sin donut ya, pero con el dedo levantado y mirando al techo ¿Buscando cobertura con el dedo? ¿No escribía? ¿Quién escribía sus diálogos? No sé. Sin embargo, me llamó la atención lo rápido que escribía Chari los diálogos, a razón de ¡1.000 caracteres por segundo!. Su dedo pulgar no se veía a penas, de lo rápido que escribía. Si, si, con un pulgar, tenía tanta destreza con el móvil y el whatsapp, que se tomaba la licencia de escribir con una sola mano. En ese momento, pensé en Superman, después en la velocidad de la luz, después en tomarme un batido de chocolate, después en Flash Gordon, y finalmente en el Flash de mi cámara. Así pues, para poder captar en pausa, esa maravilla de dedo moviéndose a 1.000 por hora, adapté la exposición, la velocidad de obturación, todos los números “efes” posibles, metí en la cámara varios ISO´s, configuré un enfoque apropiado, y… disparé. Pero, lo más impactante de todo, no fue que capté a Chari perfectamente encuadrada y sin moverse, sino que al fondo, pude apreciar que Manolo, estaba también escribiendo whatsapp. Al parecer, bajaba su brazo, momentáneamente para escribir su texto. Y eso lo hacía entre palabra y palabra, tan rápido, tan rápido, que parecía que no se movía de su posición original. A continuación comparto esa mágica foto. Estoy por mandársela a Iker Jiménez.

Chari y su Dedo-WhatsFlash´pp.




jueves, 2 de junio de 2016

¡Pillada Bohemia de Esther!



 

Una de las cosas más curiosas del Grupo de Teatro Bohemios, es que siempre están haciendo de las suyas, y no te dejan descansar tranquilo. La siguiente ¡Pillada Bohemia! Está protagonizada por Esther. ¡La que lía esta señora! ¡Este miembro del grupo es el peor de todos! El caso es que acudí a uno de los ensayos tranquilamente. Error, no puedes ir a ver a los bohemios tranquilamente. Y bueno, no sé que les pasa, pero aún siguen estando como la última vez que les vi. José subido a una silla; Manolo con el donut verde mohoso en el dedo anular, oliendo a rayos; Prado desmayada en la silla, expuesta a los alumnos en el hall del Centro de Adultos Antonio Gala (con tres señoras rezándola y encendiendo velas constantemente), junto con unos folios de firmas, para pedir que se haga peregrinación a su persona, ¡¡¡el día de la Virgen del Prado!!!; y Paco con su peluca multicolor, que ahora le gusta, y no se la quiere quitar. Lógicamente, ese día no ensayaron nada, ya que Esther entró por la puerta (como cada día de ensayo), y vio en la columna del Salón de Actos, un mural con fotos. Un mural compuesto por una cartulina DIN-A3 de color rosa, del mismo color rosa que la blusa que llevaba puesta ese día Esther. Y claro, la burla fue monumental por parte de todos: que llevaba una blusa de cartulina y que si llovía se le mojaba y se quedaba desnuda, que si parecía la madre de la Pantera Rosa, que si se creía que el ensayo era un jardín de rosa, que si se debería de cambiar el nombre a Rosa, etc., Y Pi ¡imagínense! cada vez que escuchaba la palabra “rosa”, gritaba “¡¡¡osa, osa, osa, osa, osa!!!” Y claro, le aclaraban que no era “osa”, sino Pantera. Y ella seguía “¡¡¡era, era, era, era, era!!!”. La fotografía la disparé en el momento que Esther, estaba intentando explicar que su blusa no era de cartulina, sino que era el mural el que estaba hecho de tela. Miren, más absurdo imposible. Aquello era un esperpento de argumentos, ya que el resto del equipo, dejando las bromas a parte, intentaban hacer entrar en razón a Esther, de que el mural era de cartulina rosa, y que no era de tela. Pero Esther seguía erre que erre con sus argumentos, mientras no dejaba de gesticular con los brazos muy enérgicamente. En ese momento un alumno sordo de la escuela, entró por error al Salón de Actos, y se pensaba que la clase de lengua de signos ya había comenzado. Pero le dijimos que era en la segunda planta, y se fue. Al final del NO ensayo, a Esther, de tanto gesticular, se le dislocaron los brazos. Fue en ese momento cuando todos comenzaron a reír a carcajadas. Y estuvieron 10 minutos intentando esquivar los manotazos involuntarios, de una Esther con los brazos fuera de su sitio. Mientras ocurría aquello, yo intenté irme sin que me vieran. No podía soportar estar allí más tiempo, o de lo contrario acabaría Trastornao. Al mismo tiempo que me iba, Esther gritó: ¡¡¡Dejaos de reír, hermosos!!! A lo que Pi, automáticamente gritó: ¡¡¡osos, osos, osos, osos, osos…!!! Cuando salí del Centro, vi varios camiones del zoológico, y varios funcionarios con redes, que entraban al Centro. Pero miren, ya no tenía ganas de averiguar nada. Yo solo quería irme a mi casa a descansar.

Esther y la blusa rosa de cartulina.




viernes, 29 de abril de 2016

¡Pillada Bohemia de Paco!


Ya era 29 de abril, y por fin me terminé de comer la última torrija de Semana Santa. Empachado, me dispuse a relajarme en el sofá para ver el programa de mano, del Barrio de Larache, ya que el grupo de cómicos Bohemios de Ciudad Real, actuaban allí al día siguiente, dando comienzo la gira de la temporada. Pero no pude, mi móvil comenzó a sonar enérgicamente. Contesté, y al otro lado, parecía estar la voz de Pi Modroño. Solo dijo tres palabras, pero se entrecortaron y solo pude entender la primera letra de cada palabra. Entendí: “S………O………S………”. No sabía qué quería decir. Viniendo del Grupo de Teatro Bohemios, lo mejor era ir tras la noticia, y ya de paso hacer una “¡¡¡Pilladaaa Bohemiaaa!!!” (si lo anterior lo habéis leído gritando, ya puedo dormir tranquilo, porque mi cometido era ese). Salí a la calle, y tranquilamente, fui andando al Centro de Adultos Antonio Gala. No fui corriendo, no había ganas, porque una pasta densa de torrijas, aún estaban digiriéndose en mi estómago lentamente. Entré al Centro, y no me encontré a nadie, solo gritos que provenían del fondo: “¡¡¡Déjanos saliiiiiir, déjanos saliiiiiir!!!”. Me acerqué a esos gritos, y encontré a Paco Alberola haciendo presión sobre la puerta del baño, evitando que se abriera desde dentro. Al parecer, Paco, había encerrado en el baño a todos los miembros del grupo. El por qué no me interesaba en ese momento, y realicé la foto del milenio que adjunto más abajo (pero no bajes aún y termina de leer). Encontraba a Paco un poco raro, y no sabía lo que era: ¿corbata nueva? ¿se había afeitado? ¿calcetines nuevos? ¿dientes de oro? ¿siete dedos en una mano? ¿chalet en el campo? ¿vendo coche usado? ¿doy clases particulares? (lo siento, los dos últimos era por si colaba). Pero no, llevaba puesta una peluca de pelos para la cabeza. Dicha peluca de pelos para la cabeza era de varios colores. Al parecer, ese era el aspecto que Pi le impuso a Paco, para actuar en la obra. Paco se negó en rotundo, y decidió encerrar a Pi en el baño. Entonces mi duda surgió ¿y el resto que culpa tenía? “Mejor no preguntes”, me dijo Paco. Entonces, le hice entrar en razón para que les dejara salir de allí, y que sobretodo, les pidiera perdón. Y así fue. La puerta se abrió, y pude verles a todos allí dentro como sardinas en lata. Prado seguía desmayada, Manolo seguía con el donut (un poco verde ya) en el dedo corazón, y José estaba subido en la taza del váter quejándose muy alto. Me quedé sin carrete y no les pude fotografiar. Entonces, le dije a Paco Alberola, que si no le gustaba la peluca de pelos para la cabeza, que se la quitara y ya está. A lo que Paco respondió medio llorando: “¡Es que Pi me la ha pegado con pegamento, y no me la puedo quita!”.

Paco Alberola con Peluca de pelos para la cabeza.

lunes, 21 de marzo de 2016

¡Pillada Bohemia de Prado!


En plena Semana Santa, el Grupo de Teatro Bohemios, avanza lentamente por las calles de Ciudad Real, al ritmo de los tambores, camino del Centro de Adultos Antonio Gala. Va a dar comienzo otro alocado día de ensayo. Pi, la directora, va la primera, guiando a sus actores. Tras ella, Esther, con paso firme y pausado, arrastrando un carrito de la compra donde va subido José, que no quiere bajar de la silla; les sigue Manuel, con un guante de boxeo en la mano derecha, cubriendo su dedo anular pidiendo un donut; Paco tras él, llevando a costal a Prado. Una Prado con resaca, con los brazos caídos y los ojos cerrados. No sabemos lo que le pasó la noche anterior, pero aquella tarde de procesiones, al verla de esa guisa, a Javier se le ocurrió la idea de sacarla en procesión, y Chari decidió enfundarse un tambor, y marcar el paso del pobre Paco, cargando a cuestas a esa Prado en posición yacente. La Prado Yacente, ya la llaman algunos. La procesión Bohemia, pasa junto a un parque, donde una anciana señora que estaba haciendo punto, deja el ovillo de lana a su lado, para intentar levantarse del banco. Le agradecen el detalle, todos la miran con pena y alegría. Y la anciana señora, coge fuerzas de donde ya no las tiene, y se arranca con una saeta. La procesión se frena, y Paco comienza a bailar a la Prado Yacente. Chari, marca el ritmo con las notas pausadas y continuas del tambor. La saeta dice así:


Ajaiiii, la Prado Yacente, Ajaiiii,
se me sitúa enfrenteeeee, Ajaiiii.

Ajaiiii, a cuestas de Pacooo, Ajaiiii,
de Paco, Paquito, Pacooooo, Ajaiiii.

Ajaiiii, no se da cuenta del peso, Ajaiiii,
tengo ganas de comer un queso, Ajaiiii.

Ajaiiii, y la Prado Yancente, resacosaaaaaaaaaa, Ajaiiii,
Ajaiiii, Ajaiiii, yaaaa seee despeeeertaaaarááááááááááá.


¡Ole! Le grita el camarero del bar de enfrente.

Finalmente los Bohemios llegan al Centro de Adultos Antonio Gala. La puerta es pequeña y Paco debe entrar a la Prado Yacente de rodillas. Se hace un silencio, todos aguantan la respiración, para que no roce el marco de la puerta, y no se despierte aún Prado. Pero todo va bien, y entra con facilidad. Una vez dentro del Salón de Actos del Centro, Javier ya tiene preparada una silla para depositar a Prado, y que todo feligrés pueda verla. Y… es ahí, cuando a mi se me saltan las lágrimas, y disparo una fotografía que dará la vuelta al mundo. El resultado, es este.

La Prado Yacente.



martes, 23 de febrero de 2016

¡Pillada Bohemia de Manolo!


Una Pillada Bohemia de las que hacen historia, ocurrió la última vez que fui a visitar uno de los ensayos del Grupo de Teatro Bohemios. La cosa está un poco tensa, y la verdad, es que ya queda muy poco para que empiecen a girar y girar... por los pueblos de Ciudad Real, y se quieren poner las pilas. Aquella tarde, Pi Modroño, quería hacer un ensayo sobre estas Giras Pueblerinas, que está planeando ya el grupo. Para ello, no se le ocurrió otra cosa a la directora, que jugar al juego de las sillas. El técnico de sonido, Javier López, puso el equipo en marcha con una música folclórica. Antes de que Chari Domínguez comenzara a cantar de pura emoción, Pi le tapó la boca con un pañuelo usado, y la ató a una columna, negándola a formar parte del estúpid... esto... del ensayo sobre las Giras Rurales. En el juego, iban a participar: Manuel Mondejar, Paco Alberola, Prado Moya y Esther Lozano. Recordar que José González, aún continúa subido a una silla intentando aprender a hablar alto. El juego comenzó, y los cuatro actores, comenzaron a girar y a girar... alrededor de las tres sillas, al ritmo de María de la O. Sin embargo, cuando la música paró, Manuel, gritó una palabrota, cogió cada una de las sillas y las puso una encima de la otra. Después se sentó y comenzó a gritar: ¡¡¡He ganado!!! ¡¡¡He ganado!!! mientras que hacía un gesto un tanto extraño con el puño cerrado y un dedo extendido. La foto la hice en ese momento, sin embargo, ahí no acabó la cosa. Todos quedaron estupefactos. Chari consiguió quitarse el pañuelo de la boca y le dijo a Paco: "Paco ¿qué ha pasao?". A lo que Paco respondió: "Niña, toma dinero y cómprale un Dónut a Manolo". Chari dijo: "Vale, muy bien", y salió por la puerta.

Manuel Mondejar pidiendo un Dónut.


lunes, 1 de febrero de 2016

¡Pillada Bohemia de José!



Hace unos días, me llegó el rumor de que el Grupo de Teatro Bohemios, ya estaba iniciando los primeros ensayos de su nueva obra. Así pues, me dispuse a ir al lugar donde ensayan, en el Centro de Adultos Antonio Gala. Me encontraba aún a 5 kilómetros de distancia del Centro, pero ya pude escuchar las voces de uno de los actores gritando. No comprendí cómo se podían oír desde tan lejos, y aligeré el paso intrigado. Antes de llegar al Centro de Adultos, aproveché, y pasé a una farmacia para comprar tapones para los oídos. Le dije al farmacéutico lo que quería, pero no me oía, se lo grité, y nada. Él también se había puesto unos tapones para los oídos, por lo que tuve que escribirle lo que quería en un papel. Cuando llegué a la puerta, las voces atronadoras eran cada vez más altas. ¿Qué estaba ocurriendo allí? ¿Interpretarán una obra de teatro sobre Tarzán o King Kong, y aquellas voces tan altas formaban parte del método Stalisnavsky? o ¿era la directora, que estaba muy enfadada porque sus actores no se sabían aún el papel? Cuando me asomé por la puerta y entré sin que me vieran, pude apreciar lo que estaba sucediendo. Al parecer, la directora Pi (para los amigos 3,1416), le había pedido a uno de los actores, que tenía que acostumbrarse a hablar alto en escena. Decía que no siempre la acústica de los lugares de representación, iba a ser la misma. Así que el actor, para hablar más alto, se subió a una silla. Instante en el que mi dedo apretó el botón adecuado para realizar esta impresionante fotografía.

José González, hablando alto.